Vida Sana

Así quemamos la grasa

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Mucha gente cree que puede deshacerse de la grasa que le sobra mediante extraños masajeadores, cremas, píldoras, o exóticos aparatos gimnásticos que ahora campan a sus anchas en los teletiendas.
Para que no nos puedan engañar (o al menos que sea mucho más difícil), vamos a ver cómo se elimina la grasa que afea nuestra figura.
Por desmentir alguna extraña teoría que he oído, comenzaremos diciendo que cuando se pierde grasa la célula de grasa (o adipocito para los amigos) no se va a ninguna parte, ni mucho menos es transportada al músculo para ser consumida allí.
La grasa se almacena dentro del adipocito en forma de triglicéridos. Esta grasa no se consume allí mismo, sino que debe ser liberada por la célula mediante algún mecanismo hormonal/bioquímico que no se conoce exactamente (supongo que el que averigüe exactamente cómo funciona todo esto se hará millonario). Sea como fuere, cuando se estimula a la célula para hacerlo, ésta simplemente libera su contenido (los triglicéridos) al torrente sanguíneo en forma de ácidos grasos, que son transportados por la sangre a los tejidos donde se necesita la energía.
Un varón joven normal almacena entre 60.000 y 100.000 calorías en sus células adiposas... ¿Qué es lo que hace que se libere esta grasa o que se almacene más?
Pues en eso estamos...
Pues así, a tres mil metros de altura, es muy sencillo. Cuando tu cuerpo necesita energía porque estás consumiendo más calorías de las que ingieres (esto es, que tienes un déficit de energía), se liberan una serie de hormonas y enzimas que provocan que las células de grasa liberen sus reservas.
Para que se libere la grasa tiene lugar un proceso llamado lipólisis que divide el triglicerol en glicerol y tres ácidos grasos. Una enzima llamada lipasa (HSL) es el catalizador de esta reacción.
Hasta aquí vemos como se descompone la grasa en ácidos grasos y se libera al torrente sanguíneo. El flujo sanguíneo es mayor en los músculos activos, y es así como tenemos el mecanismo mediante el cual los músculos que más energía necesitan obtienen mayor cantidad de combustible.
Aquí entra en juego otra enzima importante: la lipoproteína lipasa, que ayuda a que los ácidos grasos puedan penetrar hasta la mitocondria de la célula muscular. Para los que tengan olvidadilla la biología, la mitocondria es la central energética de la célula; es el lugar donde se quema el combustible para obtener energía.
¿Y que le pasa a la célula de grasa? Pues que adelgaza. Se vuelve más pequeña y esa el la razón de que tú también parezcas más delgado.
Los adipocitos pueden aumentar en dos modos: aumento de tamaño (hipertrofia) y aumento de número (hiperplasia). Lo normal es que crezcan tan sólo por hipertrofia, pero en casos de obesidad severa se puede desencadenar también un crecimiento por hiperplasia.
Otra curiosidad, mientras que no hay problema en mantener un cierto déficit energético por un periodo prolongado de tiempo, si lo hay si ese déficit se consigue siguiendo una dieta extremadamente baja en calorías. Parece ser que en ese caso las enzimas responsables de liberar la grasa se vuelven menos activas y se altera el normal funcionamiento del cuerpo.
Las células de grasa constituyen nuestra reserva de energía y nuestro sabio cuerpo las maneja de un modo parecido al que nosotros gestionamos nuestras reservas de agua en los embalses. Si llueve adecuadamente gastamos el agua con alegría. Si vemos que una sequía se prolonga, gastamos el agua con más mesura. Es decir, para eliminar grasa hay que tener un adecuado déficit energético, de otro modo, nos volvemos avaros con nuestra grasa. Como curiosidad, decir también que es posible morir de inanición estando gordito. Para quemar grasas es necesario tener agua y vitamina B12. Si te faltan (o tienes poco de ambas) podrías morir de hambre con tus reservas de grasa intactas.
Pues ahí lo tienes... la próxima vez que veas una publicidad que prometa eliminar la grasa, pregúntate si ese producto es capaz de desencadenar todas las reacciones necesarias para que el adipocito libere su valioso contenido.
Otra curiosidad para acabar. Os habréis fijado en que también venden unas pastillitas que prometen limitar la absorción de grasa. Pues bien, los que hayan visto el documental La Verdad Sobre los Alimentos, saben que esto mismo se consigue tomando un yogur desnatado de postre. Por lo visto, el calcio del yogur, al mezclarse con la grasa ingerida, forma una pasta jabonosa indigerible, que lógicamente sigue el camino hacia su sucio destino...

Mabel_Normand_in_Fatty_and_Mabel_AdriftMucha gente cree que puede deshacerse de la grasa que le sobra mediante extraños masajeadores, cremas, píldoras, o exóticos aparatos gimnásticos que ahora campan a sus anchas en los teletiendas.


Para que no nos puedan engañar (o al menos que sea mucho más difícil), vamos a ver cómo se elimina la grasa que afea nuestra figura.


Por desmentir alguna extraña teoría que he oído, comenzaremos diciendo que cuando se pierde grasa la célula de grasa (o adipocito para los amigos) no se va a ninguna parte, ni mucho menos es transportada al músculo para ser consumida allí.


La grasa se almacena dentro del adipocito en forma de triglicéridos. Esta grasa no se consume allí mismo, sino que debe ser liberada por la célula mediante algún mecanismo hormonal/bioquímico que no se conoce exactamente (supongo que el que averigüe exactamente cómo funciona todo esto se hará millonario).

Sea como fuere, cuando se estimula a la célula para hacerlo, ésta simplemente libera su contenido (los triglicéridos) al torrente sanguíneo en forma de ácidos grasos, que son transportados por la sangre a los tejidos donde se necesita la energía.


Un varón joven normal almacena entre 60.000 y 100.000 calorías en sus células adiposas... ¿Qué es lo que hace que se libere esta grasa o que se almacene más? Pues en eso estamos...


Pues así, a tres mil metros de altura, es muy sencillo. Cuando tu cuerpo necesita energía porque estás consumiendo más calorías de las que ingieres (esto es, que tienes un déficit de energía), se liberan una serie de hormonas y enzimas que provocan que las células de grasa liberen sus reservas.


Para que se libere la grasa tiene lugar un proceso llamado lipólisis que divide el triglicerol en glicerol y tres ácidos grasos. Una enzima llamada lipasa (HSL) es el catalizador de esta reacción.


Hasta aquí vemos como se descompone la grasa en ácidos grasos y se libera al torrente sanguíneo. El flujo sanguíneo es mayor en los músculos activos, y es así como tenemos el mecanismo mediante el cual los músculos que más energía necesitan obtienen mayor cantidad de combustible.


Aquí entra en juego otra enzima importante: la lipoproteína lipasa, que ayuda a que los ácidos grasos puedan penetrar hasta la mitocondria de la célula muscular. Para los que tengan olvidadilla la biología, la mitocondria es la central energética de la célula; es el lugar donde se quema el combustible para obtener energía.


¿Y que le pasa a la célula de grasa? Pues que adelgaza. Se vuelve más pequeña y esa el la razón de que tú también parezcas más delgado.
Los adipocitos pueden aumentar en dos modos: aumento de tamaño (hipertrofia) y aumento de número (hiperplasia). Lo normal es que crezcan tan sólo por hipertrofia, pero en casos de obesidad severa se puede desencadenar también un crecimiento por hiperplasia.


Otra curiosidad, mientras que no hay problema en mantener un cierto déficit energético por un periodo prolongado de tiempo, si lo hay si ese déficit se consigue siguiendo una dieta extremadamente baja en calorías. Parece ser que en ese caso las enzimas responsables de liberar la grasa se vuelven menos activas y se altera el normal funcionamiento del cuerpo.


Las células de grasa constituyen nuestra reserva de energía y nuestro sabio cuerpo las maneja de un modo parecido al que nosotros gestionamos nuestras reservas de agua en los embalses. Si llueve adecuadamente gastamos el agua con alegría. Si vemos que una sequía se prolonga, gastamos el agua con más mesura. Es decir, para eliminar grasa hay que tener un adecuado déficit energético, de otro modo, nos volvemos avaros con nuestra grasa. Como curiosidad, decir también que es posible morir de inanición estando gordito. Para quemar grasas es necesario tener agua y vitamina B12. Si te faltan (o tienes poco de ambas) podrías morir de hambre con tus reservas de grasa intactas.


Pues ahí lo tienes... la próxima vez que veas una publicidad que prometa eliminar la grasa, pregúntate si ese producto es capaz de desencadenar todas las reacciones necesarias para que el adipocito libere su valioso contenido.


Otra curiosidad para acabar. Os habréis fijado en que también venden unas pastillitas que prometen limitar la absorción de grasa. Pues bien, los que hayan visto el documental La Verdad Sobre los Alimentos, saben que esto mismo se consigue tomando un yogur desnatado de postre. Por lo visto, el calcio del yogur, al mezclarse con la grasa ingerida, forma una pasta jabonosa indigerible, que lógicamente sigue el camino hacia su sucio destino...

Vía: teneruncuerpazo.com

 

 

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